30.10.11

*· Sus dedos paseaban cariñosamente por mi espalda, dibujando entre la oscuridad caricias jamás contadas. El tacto de su piel en mi cuerpo. Sus labios recorriendo mi cuello, mis mejillas, mi boca. El susurro de la noche acompañaba nuestras respiraciones que aceleradas, componían La banda sonora de nuestros corazones.

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